NARCOS DESTROY ONE OF SOUTH AMERICA’S MOST FERTILE FARMING OPERATIONS

 This downfall was made possible by socialist narco President Rafael Correa who is currently a fugitive from the Ecuadorean legal system


The downfall of Hacienda La Clementina in the Los Ríos province is a devastating textbook example of how institutional failure, political demagoguery, and organized crime can destroy a nation's agricultural backbone. What was once an 11,500-hectare powerhouse—the crown jewel of Ecuador’s banana and teak production—has effectively been crippled, leaving nearly 2,000 cooperative workers and their families in financial ruin.


The trajectory from a thriving agricultural titan to a fortified stronghold for criminal mafias reveals how the crisis unfolded.



1. The Political Setup (2013)

For decades, La Clementina was the highly productive property of the Noboa family (one of Ecuador's wealthiest business empires). In 2013, during the administration of President Rafael Correa, the Internal Revenue Service (SRI) seized the hacienda over an alleged $95 million tax debt.  

In a highly publicized populist move, the government turned the estate over to the plantation's workers, organizing them into a cooperative called Cooproclem. The purchase was financed through a massive $79 million loan from the state-owned National Financial Corporation (CFN). The workers were told they were finally the masters of their own destiny.


  

2. Management Failure & Shadowy Alliances

The workers' cooperative was buried under massive debt from day one, lacking the specialized administrative, logistical, and technical expertise required to run an industrial estate of that magnitude.

 As losses piled up and biological assets (banana crops) deteriorated due to poor maintenance and flooding, a shadowy private management firm with alleged foreign fronts (Koval Management) took control.  

 Workers began striking as payments to their social security (IESS) fell into default.

 Production plummeted, and the state recovered practically none of the capital it had loaned out.




3. The Criminal Takeover: "Choneros AK47"

As legal and financial limbo paralyzed the estate, state authority eroded entirely. Organizada crime groups capitalized on the vacuum.

A dangerous, heavily armed faction of the notorious Los Choneros cartel (known locally as Choneros AK47) effectively invaded and occupied parts of the massive property.  

The criminal group converted the historic hacienda into a "criminal warehouse" and tactical base. Law enforcement and military operations inside the property uncovered:

 Hidden caches of illegal weapons, stolen vehicles, and motorcycles.

 Clandestine airstrips used for international drug trafficking.

 Extortion networks targeting any residual agricultural operations.



4. The Human Toll

The current reality for the 1,800 to 2,000 workers is tragic. The "dream" of cooperative ownership became a nightmare:


 Mass Unemployment: With production ground to a halt by cartels and legal gridlock, thousands of workers have lost their primary income.



 Hostage in Their Homes: Upwards of 800 families physically live inside the borders of the property. They are caught in the crossfire—trapped between military raids trying to reclaim the land and the local cartel faction enforcing control.  



 The Valuation Deadlock: The CFN has taken control back in an attempt to liquidate and sell the asset to recover state funds. However, the presence of the cartels makes it impossible. Appraisers and technical experts cannot legally or safely enter the grounds to conduct land surveys, completely blocking any potential sale or economic rescue.  



The story of La Clementina stands as a sobering reminder of how quickly a premier economic engine can dissolve into lawlessness when state mismanagement creates a vacuum for organized crime to exploit.




La caída de la Hacienda La Clementina: De potencia agrícola a bastión del crimen organizado


Caída facilitado por el narco régimen del “Socialista” Rafael Correa


La historia de la Hacienda La Clementina, ubicada en la parroquia La Unión, en Babahoyo (provincia de Los Ríos), es el reflejo de cómo la demagogia política, la insolvencia administrativa y el avance del crimen organizado pueden desmantelar el motor productivo de una nación. Lo que alguna vez fue el predio bananero y forestal más grande y tecnificado de Ecuador —con más de 11 500 hectáreas— hoy se encuentra sumido en la ruina económica, con cerca de 2 000 trabajadores en el desempleo y sus tierras bajo el asedio de las mafias.


1. El origen: La incautación y el "sueño cooperativo" (2013)

Durante décadas, La Clementina fue la joya de la corona del Grupo Noboa. Sin embargo, en 2013, el gobierno de Rafael Correa, a través del Servicio de Rentas Internas (SRI), incautó la propiedad argumentando una deuda tributaria de $95 millones de dólares.  

Bajo una narrativa de "revolución agraria", el Estado entregó la hacienda a sus propios trabajadores, quienes se organizaron en la Cooperativa de Producción y Comercialización La Clementina (Cooproclem). Para viabilizar la compra, la Corporación Financiera Nacional (CFN) otorgó a la cooperativa un crédito público sin precedentes de $78.9 millones de dólares. Lo que se promocionó como el nacimiento de un modelo de equidad social, nació con una carga financiera insostenible.  


2. El colapso financiero y la pérdida del control

Administrar un gigante agroindustrial requería un nivel de especialización logística, técnica y de mercados internacionales que los obreros, convertidos abruptamente en dueños, no poseían.


 Pérdidas millonarias: Para 2017, la hacienda ya registraba pérdidas anuales superiores a los $3.5 millones. El activo biológico (las plantas de banano) empezó a deteriorarse drásticamente por falta de insumos, mantenimiento y por inundaciones.


 El factor Koval: Desesperada, la cooperativa firmó un polémico contrato de administración con una firma privada (Koval Management), el cual sumió el negocio en una mayor opacidad, deudas con el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y huelgas por sueldos atrasados.


 Ejecución de garantías: En octubre de 2021, tras casi una década en la que la producción generó $0 dólares para abonar al capital del préstamo estatal, la CFN finalmente ejecutó las garantías fiduciarias, embargó la hacienda y tomó el control legal del predio con miras a subastarlo. Sin embargo, el peor enemigo estaba por llegar.  


3. La toma del cartel: "Los Choneros AK47"


El limbo legal y el abandono estatal crearon las condiciones perfectas para que el crimen organizado se apoderara del territorio. Una peligrosa facción de la banda criminal Los Choneros, autodenominada Los Choneros AK47, invadió zonas estratégicas de la masiva hacienda aprovechando su difícil acceso y dimensiones geográficas.  


La Clementina pasó de exportar banano a convertirse en una zona de operaciones criminales. Reportes de inteligencia militar y policial han confirmado la presencia de:  


 Pistas clandestinas: Infraestructura utilizada para el despegue y aterrizaje de narco-avionetas (recientemente intervenidas y destruidas con explosivos por las Fuerzas Armadas).


 Centros de acopio: Bodegas improvisadas para ocultar armamento pesado, vehículos robados y sustancias sujetas a fiscalización.


 Extorsión sistemática: Redes de "vacunadores" que exigen pagos forzosos tanto a los pequeños productores internos como a los pocos habitantes que intentan comercializar madera de teca o cacao.


4. La tragedia humana: Secuestro territorial y desempleo


El impacto social en la provincia de Los Ríos es desgarrador. Las cerca de 2 000 plazas de empleo directo e indirecto que sostenían la economía local han desaparecido. El "buen vivir" prometido se transformó en una crisis humanitaria.


El drama habitacional: Unas 800 familias obreras viven físicamente dentro de los linderos de la hacienda. Estas personas están atrapadas en una doble línea de fuego: bajo el yugo y la extorsión del cartel en el día a día, y en medio de los violentos operativos de las fuerzas estatales que buscan recuperar el control.


5. Un callejón sin salida económica

El Estado ecuatoriano se encuentra con las manos atadas. 


Aunque la CFN tiene la orden de rematar la hacienda para recuperar los más de $74 millones de dólares en fondos públicos perdidos, la venta es jurídicamente e institucionalmente inviable bajo las condiciones actuales.



Ningún inversionista privado está dispuesto a adquirir un territorio controlado por el narcotráfico. 


Además, los peritos institucionales y los técnicos de avalúo ni siquiera pueden ingresar de forma segura a los cuadrantes de la hacienda para realizar las inspecciones necesarias. 



La Clementina, la que fue una de las tierras más fértiles de América Latina, se mantiene hoy como un monumento a los peligros del populismo económico y el avance impune de las economías criminales.




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